Toledo, la historia

Historia de Toledo

Vista de Toledo de El Greco. En el centro el vado en el río Tajo, posible punto de origen de la ciudad.

La historia de la ciudad de Toledo se remonta a la Edad de Bronce, continuando ininterrumpidamente hasta la actualidad, pasando por la conquista romana, el dominio musulm√°n y la capitalidad del reino de Castilla. En elsiglo XX destacar√≠a en la Guerra Civil Espa√Īola por el sitio del Alc√°zar y por convertirse desde 1983 en la capital de la Comunidad Aut√≥noma de Castilla-La Mancha.1

Orígenes

Mucho antes del diluvio era ya ciudad Toledo.

Los Reyes Nuevos de Toledo, Cristóbal Lozano.

Los primeros que estudiaron el nacimiento de la localidad, como Isidoro de Sevilla o Rodrigo Jim√©nez de Rada, creyeron que fue fundada por Roma, mientras otros se inclinaban por la fundaci√≥n griega de manos del mit√≥logico H√©rcules e incluso por un origenhebraico. Todas estas teor√≠as est√°n recogidas en el Tratado de las fundaciones de las ciudades y villas principales de Espa√Īa.2

Las fuentes arqueol√≥gicas ofrecen m√°s claridad que las historiogr√°ficas. Se crear√≠a un peque√Īo poblado en un vado sobre el curso medio del r√≠o Tajo, en un lugar conocido como el Cerro del B√ļ. Para el historiador local Jes√ļs Carrobles, su posici√≥n ser√≠a estrat√©gica en su devenir hist√≥rico,3 convirti√©ndose en una fortaleza carpetana al ser un lugar de paso obligado.4 5

Historia Antigua

Parva urbs, sed bene munita (Peque√Īa ciudad, pero bien amurallada).

Anales, XXXV, Tito Livio.

La ciudad es reflejada por primera vez en las fuentes históricas por Plinio el Viejo en Naturalis Historia (III) como Caput Celtiberiae.6 La llegada de los romanos a la zona fue motivada por los enfrentamientos con los cartagineses. La ciudad carpetana podría tener ya una clara jerarquización pues Tito Livio cuenta en sus Anales la captura de un rey llamado Hilerno, lo que puede ser prueba de la existencia de una monarquía o al menos de un fuerte caudillo magnificado por Tito Livio.

En la Edad de Bronce final, Toledo se había convertido en un gran asentamiento carpetano,7 continuando su desarrollo en la Edad del Hierro hasta llegar a ser un oppidum, plaza fuerte, con un extenso territorio en su poder. Arqueológicamente, se conoce muy mal el poblado carpetano, aunque la dispersión de sus restos muestran su gran entidad.8 Por fuentes romanas se conoce que estaba amurallado y ocupaba una superficie estimada de unas 40 hectáreas.9 No se sabe más, aunque se puede extrapolar lo obtenido en otros yacimientos carpetanos de la misma época.

Toledo romano: rep√ļblica y Alto Imperio[editar]

Situaci√≥n en la Pen√≠nsula Ib√©rica en 196 a.C. despu√©s la divisi√≥n provincial en Citerior y Ulterior, tres a√Īos antes de iniciarse la conquista de Carpetania. Tras la campa√Īa de Cat√≥n, quedaron estabilizados los territorios arrebatados a los Cartagineses y Roma inici√≥ las acciones militares en el interior peninsular, siendo la poblaci√≥n de Toletum su primer objetivo en el territorio carpetano

Conquista

Tito Livio en Ab Urbe condita libri hace la primera menci√≥n a la conquista romana de Toledo.10 En el 193¬†a.¬†C., Marco Fulvio Nobilior entabl√≥ batalla contra una coalici√≥n de carpetanos, celt√≠beros,vacceos y vetones en las cercan√≠as de Toledo. En este primer combate solamente se capturar√≠a al rey Hilerno. Ser√≠a un a√Īo despu√©s, en el 192¬†a.¬†C. cuando se realizar√≠a la conquista de la ciudad, convirti√©ndose en una plaza fuerte romana pues aun la zona estaba dominada por los carpetanos. Las campa√Īas de Sempronio Graco en el 179¬†a.¬†C. pacificar√≠an la zona, inici√°ndose el proceso de romanizaci√≥n. Toledo sirvi√≥ a partir de ese momento como base para la conquista de la Meseta Norte.11

Romanización

De la etapa republicana se desconoce casi todo salvo algunos restos arqueol√≥gicos. De ese periodo destaca la numism√°tica, acu√Īandose ases de bronce con la leyenda Tole en el exergo. En general se dar√≠a un continuismo del modo de vida ind√≠gena, convirti√©ndose en una ciudad estipendiara, es decir, que paga tributo o “stipendium” a Roma. Por otro lado, la m√°xima autoridad del territorio ser√≠a ya un Gobernador provincial, representante del Senado de Roma en la zona.12

En √©poca augusta se iniciar√≠a un programa monumental que la equiparar√≠a a una verdadera urbs romana.13 El exterior de la ciudad dar√≠a una imagen de “ciudad-fachada”, condicionada por la topograf√≠a del lugar. En el interior, se desconoce donde se situar√≠an el foro, las bas√≠licas y templos, plante√°ndose que estuvieran bajo el actual Alc√°zar o en la zona del Ayuntamiento. S√≠ se conocen la situaci√≥n del circo y el teatro (en el parque de Carmelitas), el anfiteatro (Covachuelas), acueducto y Puente de Alc√°ntara as√≠ como la necr√≥polis.

Inscripciones de finales del siglo I y principios del siglo II demuestran la municipalidad de Toledo, al mostrar la presencia de “decuriones”, figuras existentes s√≥lo en lugares con rango de municipio.14 Sobre cu√°ndo sucedi√≥ el cambio de estamento se debaten dos posibles opciones: o bien en la √©poca Augusta o bien en la √©poca flavia, siendo m√°s plausible la primera opci√≥n seg√ļn los historiadores locales.15

Gobierno

Por los pocos documentos epigr√°ficos encontrados en Toledo es dif√≠cil conocer en profundidad el sistema de gobierno local. Sin embargo se puede generalizar lo conocido de otros muchas ciudades de Hispania, que contaban con sistemas similares. La Curia era el √≥rgano m√°s importante y estaba compuesta casi exclusivamente por todos aquellos ciudadanos que hubieran ocupado previamente una magistratura. Los distintos magistrados se eleg√≠an mediante un proceso electoral y luego eran proclamados por la Curia. Su duraci√≥n variaba, siendo normalmente de un a√Īo. La magistratura m√°s importante era la del “duumvirato”, ocupado por dos ciudadanos y que presid√≠a la Curia.16

Economía

Vías romanas en Hispania, Toledo como cruce de caminos.

La principal actividad economíca era la producción agrícola, muy favorecida por las condiciones del terreno que rodeaba a la ciudad.17 18 Con la progresiva romanización habría un desarrollo del comercio a media y larga distancia. En este sentido, se encuentran restos arqueológicos de importaciones a partir del siglo II a. C.. Un comercio también beneficiado por la creación de una red viaria19 que situaría a Toledo como cruce de caminos entre Emerita y Cesaraugusta por ejemplo.20

La intensificación comercial produjo la creación de centros de producción locales de cerámicas que tendrían una importancia al menos a nivel regional. Estos centros se originarían al principio del siglo I como una mezcla de tradiciones indígenas y de las cerámicas importadas. La producción de otros bienes manufacturados es peor conocida aunque ya existiría el trabajo del hierro.21

La administración romana mantuvo la minería, practicada ya por pobladores anteriores. Concretamente se extraía cobre y plomo. La construcción también fue otro elemento económico de importancia aunque con un carácter puntual. Así destacaría a lo largo del siglo I con grandes construcciones como el Circo romano22 o las infraestucturas hidráulicas.23

Bajo Imperio

En general el Bajo Imperio, que abarca desde el siglo III al siglo V se caracteriza por la decadencia de los n√ļcleos de poblaci√≥n romanos (el municipio) y por el auge del cristianismo especialmente desde el emperadorConstantino I el Grande. En Toledo se repite s√≥lo en parte este esquema ya que no se aprecia una decadencia de la ciudad e incluso se puede hablar de un potenciamiento al convertirse en una importante sede episcopal. Este potenciamiento es m√°s evidente por la decadencia que si afecta a otros n√ļcleos de poblaci√≥n cercanos de la provincia como Consabura (Consuegra) o Seg√≥briga.24

Parece que ya en el siglo III se situaba una sede episcopal en Toledo, aunque fue en el siglo siguiente cuando alcanz√≥ su formaci√≥n completa. La decadencia del Imperio Romano llev√≥ a una grave crisis de su administraci√≥n a lo largo del siglo V, algo que se reflej√≥ claramente en la ciudad. As√≠ en ese siglo las estructuras de poder cambiaron de manos, pasando de las autoridades p√ļblicas romanos a las eclesi√°sticas y as√≠ toda la vida de la ciudad giraba en torno a la sede episcopal.24

Edad Media

La Edad Media se articula en Toledo en tres grandes etapas bien diferenciadas seg√ļn el dominador. Una primera etapa, desde el siglo V hasta el siglo VIII, de dominio visigodo, que convertir√≠a a la ciudad en la capital de su reino. Una segunda etapa de dominio musulm√°n, primero bajo el poder de los emires y califas de C√≥rdoba para luego formar su propia taifa. La tercera etapa comenz√≥ en el siglo XI con la conquista de la ciudad por Alfonso VI y deja a Toledo bajo el definitivo dominio cristiano.

Toledo visigodo

Desde principios del siglo V cuando comienza la penetraci√≥n de pueblos b√°rbaros en la pen√≠nsula ib√©rica. Primero suevos, v√°ndalos y alanos y finalmente, a partir del a√Īo 415, har√≠an lo propio los visigodos. En un primer momento se establece un reino alrededor de Tolosa, un reino creado bajo la aprobaci√≥n del imperio romano de occidente. A partir de 450 se va acentu√°ndo la presencia de los visigodos en la pen√≠nsula, fundamentalmente a costa de los otros pueblos b√°rbaros a los que se expulsa mediante expediciones militares. Esta presencia en la pen√≠nsula se acent√ļa por la presi√≥n de los francos que obligan al repliegue visigodo sobre todo a partir de la batalla de Vouill√© en 507. A partir de ese momento se considera que el reino de Toledo sustitute al de Tolosa, manteniendo sus posesiones peninsulares y conservando adem√°s la septimania en la Galia.25

El establecimiento de la corte visigoda en Toledo provoca, sin embargo, muchas dificultades en el estudio de la historia de la ciudad por la falta de fuentes. Como expresa Ricardo Izquierdo, “las noticias est√°n casi siempre referidas a la monarqu√≠a o a la Iglesia, pero no a la ciudad como tal“.26 Las principales caracter√≠sticas del periodo son por un lado la nueva influencia adquirida como capital y por otro la primac√≠a eclesi√°stica expresada a trav√©s de la realizaci√≥n de los concilios. La nueva situaci√≥n de la ciudad provoca una afluencia de poblaci√≥n que contrasta con la decadencia anterior. Adem√°s los reyes fomentar√≠an nuevas construcciones y estar√≠a en funcionamiento en algunos reinados una ceca para acu√Īar monedas. La presencia real tambi√©n llev√≥ a que se recibieran embajadas extranjeras que difundieron la ciudad en otros reinos. Como sede del gobierno se encontraban en la ciudad las principales instituciones visigodas, como el Oficio Palatino o el Aula Regia. De la poblaci√≥n de la ciudad se desconoce casi todo aunque se supone que ser√≠a la m√°s poblada del reino con una poblaci√≥n servil considerable. Por otra parte habr√≠a una influyente comunidad jud√≠a que empez√≥ a ser perseguida a partir de la conversi√≥n al catolicismo de los reyes visigodos.27

Adem√°s de centro pol√≠tico, Toledo fue centro religioso sobre todo tras el abandono del arrianismo por parte de los visigodos. De hecho, la conversi√≥n al catolicismo se produjo oficialmente en el III concilio de Toledo de 589, durante el reinado de Recaredo y con la presencia setenta y dos obispos. En el a√Īo 610 se convirti√≥ en sede metropolitana, convirti√©ndoso as√≠ a su obispo en arzobispo con una situaci√≥n predominante sobre los dem√°s obispos visigodos. Una situaci√≥n que se hizo oficial en el a√Īo 681, en el XII Concilio de Toledo, remarcando la primac√≠a del arzobispo de Toledo sobre la iglesia visigoda. El principal exponente del poder de la Iglesia fue la celebraci√≥n de los concilios, dieciocho en total, cuya celebraci√≥n en Toledo acentuaba su papel como sede metropolitana. Los concilios era una especie de asambleas en la que no participaban s√≥lo eclesi√°sticos, estando presentes tambi√©n el rey y numerosos nobles. En estas reuniones se intent√≥ fijar por ejemplo el derecho sucesorio visigodo entre otros asuntos.28

Casas rurales Toledo